Querido lector, hoy te contaré un poco de la historia detrás de este blog.
Soy una afortunada madre de dos hijos maravillosos y perfectos, son todo para mi y jamás imaginé que pasaría en mi vida algo que creo nunca comprenderé. Ellos dos, Carlos y Raúl físicamente no están más, se convirtieron en un destello que me acompaña día a día, que no deja que me rinda y son compañeros de vida.
Las condiciones en que pasó esto fueron muy dolorosas, perder a mis dos hijos es el golpe más duro que la vida me pudo dar; sin embargo, ellos son mis grandes maestros de la vida, porque aún en sus últimos momentos ellos lucharon con todo por vivir y como la mayoría de las madres, los amé tanto que los dejé ir en paz, diciéndoles que estaba bien, aceptando su decisión y amándolos profundamente.
No deseo que tengas lástima por mi, no deseo que la gente me lea/mire con tristeza, porque ellos no me enseñaron eso, la vida por muy sorprendente que parezca, sigue su rumbo y el sol sigue saliendo por las mañanas. Ellos me enseñaron a ser fuerte, a que aún con tanto dolor, jamás nos separaremos.
Sólo te pido que si conoces a alguien que lo necesite, le compartas este blog, porque la vida tiene sus momentos de dolor, tristeza, enojo, frustración, angustia, estrés, ansiedad, pero también tiene amor, felicidad, alegría, tranquilidad, ternura y cariño.
Y como siempre digo “un día a la vez”, no necesitas estar bien todo el tiempo, tómate las situaciones como estas con calma, ve el cielo, mira las estrellas, disfruta de tu día con todo tipo de emociones.