CAMINOS

Juntos, recorremos este camino, paso por paso, no me detengo aunque no quiera seguir. Tu mano tan cálida como siempre, acaricias mi frente y me dices «aquí estoy, siempre estuve y siempre estaré, jamás me fui, seguiré a tu lado pase lo que pase». Es entonces cuando me doy cuenta que tus ojos están llenos de amor, de esperanza, de fe; se maravillan al verme, su brillo se hace cada vez más intenso.

Esos ojos redondos de color marrón jamás los olvidaré, observan mis movimientos con ternura y cariño, no soy capaz de negarme ante ti, ante tu ser, he caído en un paraíso de amor, donde lo más preciado y abundante que tengo es tu esencia conmigo, es mi tesoro hecho persona.

Gracias a ti, aprendí a no tener miedo, a aferrarme a lo que soy, a lo que tengo y a lo que vivo, permíteme demostrarte que nada ha sido en vano, que cada una de las experiencias ha sido con un propósito.

Déjame amarte por el resto de mi vida.

«Un día a la vez»

Deja un comentario