Un dulce aroma se atraviesa en mi camino, un olor a ternura, inocencia y amor. Me hizo recordar lo perfectos y frágiles que eran, me hizo evocar recuerdos maravillosos a su lado, mi corazón y alma se llenaron de paz.
Volteo y veo el cielo esperando encontrar respuesta pero sólo puedo admirar lo hermoso, lejano pero tan tranquilo que es y cómo no iba a ser así si ustedes, mis queridos hijos están ahí.
Soñar con verlos en un futuro lejano es parte de mi motor de vida y el saber que me ven y me cuidan es la otra parte. Sé que no importa si los días están contados, porque siempre estaremos juntos, en esta vida o en la que sigue.
Avanzaré con una sonrisa y esperanza de que en algún momento, los volveré a encontrar.
«Un día a la vez»