Todo empezó como un sueño, donde el amor era el protagonista de nuestra historia…
No pude mentir cuando abrí los ojos y me di cuenta de que mi realidad era otra. Mis ojos viendo el inmenso vacío que sentí y mi corazón regresándome a la realidad, lejos de ese sueño inalcanzable.
Me tocó jugar una vida difícil y dolorosa, cada noche al sentir el frío, observo el cielo esperando verlos. Aquello que diario me mata por dentro también me da fuerzas para vivir. Es tan fuerte ese sufrimiento que me logra poner de pie una vez más.
Tomaré mi alma y me alzaré una vez más, pues es de lo único que ahora me puedo sostener.
«Un día a la vez»