Pasan los días y esto se vuelve más y más profundo, recubierto de una sonrisa, el dolor me envuelve, me engulle poco a poco. Por miedo a sentir, a no ser capaz de salir adelante, guarde aquél dolor y sufrimiento. Ahora te diré algo… está cabrón.
Hasta que platicas con alguien que ha vivido lo mismo, puedes comprender que no está mal tu proceso, no está mal lo que sientes, no es tan descabellada la idea de ser altruista, porque tal vez, sea eso lo único que quite ese peso de encima.
Está cabrón levantarse por las mañanas y arreglarse con una bella sonrisa para que los demás no se enteren del dolor, ya que lamentablemente este es un mundo que no te permite sentir porque el tiempo es dinero.
Esto no se ha tratado de una simple gripa o un dolor de cabeza, este dolor físico causado por aprisionar mis emociones me ha causado más que eso. Mi mundo se modificó, mi mente se desequilibró y me dijo que prestara más atención al corazón, pues uno no puede trabajar sin el otro, son un complemento.
«Un día a la vez»