Un día soleado

Cada día, nos despertamos como si fuera lo normal, abrir los ojos, ver la luz del Sol, tener flojera por tener que levantarnos, bañarnos y arreglarnos por salir a la escuela, a trabajar o por tener hijos, etc. La gente suele desear quedarse más tiempo en cama, tener más dinero, poder viajar, o se queja de aquello que no tiene. Pero solemos perder de vista lo que tenemos.

Nuestros deseos, nuestra visión de lo que queremos, de lo que más anhelamos y de esos sueños incomparables hacen que nos enfoquemos tanto en el futuro que no solemos agradecer lo que no tenemos ahora. Podrías hoy, empezar por agradecer por sentir la calidez del Sol, de tus seres amados, de una mascota, tu propio calor, el frío de las mañanas que congela hasta la nariz, por ver tu reflejo en ese espejo del baño, sentir el agua cómo resbala por tu piel. Cada una de estas cosas, hacen de la vida, algo maravilloso.

Siempre cuando te sientas mal, respira, dale el espacio y tiempo a tu emoción y cuando haya pasado piensa: «yo puedo sentir todo esto, gracias».

 

«Un día a la vez»

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