Ahora quisiera llorar libremente, sentada al rededor del fuego, con el calor de la fogata rozando mi piel, recargada en tu hombro, con una cobija cubriéndonos, teniendo nuestras pláticas habituales, desde temas complejos hasta temas vanales.
No hubo época que me sintiese más acompañada que contigo, eres mi compañero de vida y caminar de la mano a tu lado ha hecho mi vida más feliz y sencilla, deseo tener tantas anécdotas contigo que en un futuro estemos recordando cada una de ellas entre risas y cariños.
Entretejemos un futuro incierto, pero lo único que sé es que estaremos el uno para el otro, si uno cae, el otro pelea por ambos, si uno se queda atrás, el otro lo impulsa, si uno se quiere detener, el otro camina más lento, pero sin dejar de avanzar.
Deseo amanecer a tu lado una y mil veces más.