Dejar que todo fluya como el agua me ha de desesperar ¿Cómo es que el ser humano deba aguantar y guardar lo que siente y desea?
Me intriga la manera en que la gente dice las cosas y es capaz de frenarse…
La tormenta creada cuando estamos solos es incomparable con lo demás, una descarga eléctrica recorre cada fibra muscular de mi cuerpo, la sangre en mis venas parece un diluvio, deja que esto tome el control de nosotros.
No me preguntes cómo es que el amor crea tan brillantes instantes, cómo en un vaivén de emociones parece que vivimos un siglo en tan sólo unas horas.
Erguida encima de ti y en un ritmo apropiado no notaba el frío, mi aliento vislumbraba el vapor de agua mientras que tu mirada no se apartaba de mi, parecía un colapso tal que el estruendo salía de esas cuatro paredes.
Tus manos eran capaces de crear destellos de placer inimaginables, tus labios fueron expertos en marcar centímetro a centímetro mi piel de una manera sublime, pues apenas rozaban me rozaban, me hacías clamar por más.
Las palabras fueron totalmente innecesarias en un mundo creado sólo para nosotros, entendía tu mirada, la voluntad que ellos proclamaban se convirtió en mi albedrío. Los preceptos que me dedicaste indicaban la fuerza con la que deseabas dominar la situación, aún de manera débil deseaba oponerme, pero fue inútil, pude cegarme voluntariamente con vendas para apreciar tu esencia con mis otros sentidos.
Siendo totalmente humanos y sin culparnos, la locura nos envolvió, rogándote que repitieras cada vaivén con mayor ahínco cada vez.
En un estallido de ardor, nuestros corazones se sincronizaron para dar paso al descanso…