Hoy, un día igual que ayer, una resplandeciente luz se levantaba por la mañana y junto con ella, yo y ella. No estando preparada para lo que me esperaba este día, gota por gota, mi cabello empezó a mojarse mientras caminaba y entonces, ella me vió.
Sus majestuosos ojos me dijeron lo mucho que estaba confundida, me acerqué a ella, con una suave caricia nos conectamos por primera vez. Ella con amor se acercó más, pude notar su gran corazón con esa pequeña muestra de nobleza. Su pequeña nariz se movía, un olor nuevo, lamió mi mano, fue entonces cuando decidí llevarla conmigo. Cubriendola de la lluvia con mi chamarra, las dos caminábamos abrazadas bajo la lluvia hacia una nueva aventura de vida.
«Un hermoso giro en la vida».