SEDADO

La Luna cada noche sale y te proporciona su luz reflejada, su calmado frío te abriga y te susurra al oído que debes calmarte, que nada de lo que está pasando será eterno, pues todo es finito. Tu corazón no debe acelerarse, la tranquilidad debe ser proporcionada por uno mismo, levanta la vista, ve de frente tu camino, repite «voy de nuevo», ve al suelo para saber dónde no quieres quedarte, ve al cielo para saber a dónde quieres llegar, el camino que está frente a ti es el medio para alcanzarlo.

Toma de la mano a la única persona que estará contigo durante todo el trayecto, a ti mismo, abraza con tu alma y tu aliento a tu cuerpo, mira lo valioso que eres, eso es lo que reflejas y conforme vas avanzando en ese camino, brillarás más y más. Percatate de esa fuerza y valor que están en ti, eres más de lo que eras hace una hora, porque decidiste seguir adelante, decidiste levantarte, hacer las cosas; las lágrimas y el dolor te pueden acompañar, pero no te vencerán, porque decidiste levantarte una vez más y dar otro paso, pequeño o grande.

Tus ojos se iluminarán cuando vean la plenitud con la que te desenvuelves en ese lugar de tranquilidad que tu corazón, alma y cerebro anhelaban. Todo es uno y uno es todo.

«Un día a la vez»

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