La tristeza, ansiedad, inseguridad, estrés y enojo. Todo es parte de un solo ser, todo es parte de un ser humano, de una persona, aceptarlo y desahogarte es lo difícil. ¿Cómo poner en palabras algo que mezcla todo eso?
Nos enseñan a que esas facetas de la vida humana deben ser pocas y lo que debemos reflejar es amor, felicidad, tranquilidad, armonía, dulzura y seguridad, sin aceptar que el cambio es constante, que no tenemos una vida donde siempre estemos con un solo estado de ánimo, aceptar que es válido el llorar o estar triste, el poder reflejar dolor y angustia.
Como seres humanos, somos como el mar, a veces el agua es tranquila, translúcida, cristalina y muy clara, pero puede cambiar y ser tormentosa, angustiante, con olas enormes, puede llegar a ser Tsunami.
Al ser conscientes de esto, podemos aprender de nosotros mismos, conocernos y aceptar que hay momentos buenos y malos y aceptar ambos, porque así es la vida.
«Un día a la vez»