Todo sigue en una realidad que no pedí, que no esperaba, una en donde el vacío que tengo sigue siendo interminable, una realidad donde las puñaladas no hacen sangrar. El dolor se clava lentamente en mi alma y sin poder correr, me mantengo en pie.
Desato ese dolor, angustia, preocupación, tristeza y ansiedad en unas pocas palabras que me dan consuelo. Que logran llenar con un poco de tranquilidad mi ser.
Entre sueños y realidad, estamos juntos, cuido de ustedes con lo único que es intangible pero inquebrantable: «amor».
«Un día a la vez»