Juzgar las circunstancias no sirve de nada, culparte por lo que pasó no es sano. La vida es tan efímera que debemos aprender de cada situación y sonreír, pues un día esos enojos y frustración que viven en tus recuerdos los querrás cambiar por momentos de alegría… Pero el tiempo jamás vuelve atrás, no es benevolente, nos forza a dar un giro de 180°, para que podamos aprovechar mejor siguiente experiencia y aprender más.
Gracias a que escribí un libro pude darme cuenta de aquello que hubiese querido que fuesen momentos de alegría en lugar de enojo. Hoy lloro porque esos instantes pudieron ser de amor y tranquilidad hacia mis hijos.
La vida sólo es.