Día #9

¿Por qué será que a cada segundo que de mi interior salía una melodía ustedes se movían? ¿Será porque nuestros corazones se sincronizaron?

Bailando una dulce melodía parada desnuda bajo la regadera con ustedes en mi vientre y así día tras día; jugando bajo el brillo de la felicidad y una sonrisa fueron aquellos días los más felices de mi vida.

El tempo de la música fue perfecto, estoy segura de que sentían aquél movimiento de pies al cual le llamaba «baile». Sinfonías de amor resonaban en mi cabeza todo el día y toda la noche, de mi cabeza a mi corazón y de mi corazón a ustedes.

El amor se transmitió sin palabras, sin sonidos, sólo con sensaciones y movimiento, así de poderoso fue.

Cada mañana después de levantarnos, el Sol se asomaba para observar un brillo más poderoso que el suyo, así es, era nuestro. Con cada paso, con cada tarareada se notaba cómo un velo de luz tan cálido pero fuerte emanaba de nuestros cuerpos.

Aún hoy, el noveno día del noveno mes escucho la canción que se volvió nuestra, practico nuestro baile en cada ducha matutina.

Nosotros bailaremos juntos hasta el fin de los tiempos.

«Estaremos juntos por siempre, mis hijos»

Deja un comentario