Queridos hijos míos:
Hoy 10 de mayo de 2021 en México se celebra el día de la madre y no podría estar más orgullosa, la felicidad que irradio no es sólo mía, sé que ustedes están conectados a mi por algo que aún no entiendo.
Quiero decirles que ahora mismo soy feliz con mi vida, amo mi trabajo, pero igualmente sé que debo tener un balance entre mi vida laboral y personal, me doy tiempo para descansar, para estar con su abuela y su tía, tiempo para mis aficiones, para platicar con Bill, para salir con el hombre que me gusta, pero en ningún momento dejaré de ser madre de dos maravillosos niños. Cuando regreso a casa, siempre miro al cielo, no porque crea que hay un paraíso, no porque crea en un Dios o tenga una creencia religiosa, pero me parece imposible imaginar que cuando uno fallece, desaparece simplemente, la vida a pesar de tener momentos malos, no es tan cruel y despiadada o por lo menos me niego a creerlo.
¿Han visto el humo que se crea después de quemar algo? Ese humo tiene la información de aquello que una vez fue sólido, pues así creo que sea la esencia humana, uno simplemente no desaparece del plano terrenal, nuestra esencia sigue existiendo, es a lo que algunos le llaman «alma». Los seres humanos somos más complejos de lo que alguna vez llegaremos a saber, estamos formados por tantas cosas tan pequeñas e ínfimas que es imposible que no existan más.
El hecho de que no profese una religión no significa que no crea que hay algo más allá de la vida, pero no lo visualizo como un lugar donde alguien supremo nos esté esperando, mas bien creo que es un lugar donde tomamos un descanso, para después regresar y seguir aprendiendo de esta naturaleza. Aquél lugar a pesar de ser tan lejano, sé que ustedes son capaces de visualizar y sentir todo el amor que les tengo, porque esa es mi fe, no es en un Dios, no es en una deidad, es en la fuente de donde emana mi amor, es decir, las personas.
Y así como el viento y el agua tienen un curso incierto, así es la vida, pero a pesar de los cambios que puedan sufrir, ya sea de dirección, de propiedades o demás, no dejan su esencia aparte y tal vez la gente me pueda decir «pues son elementos, es naturaleza» y tienen razón, pero nosotros somos parte de la naturaleza, no somos ajenos a ella, formamos parte del ecosistema y es así como nuestra esencia debe prevalecer, así es como la fe que siento hacia mi persona, hacia mi madre, hacia mi hermana y hacia ustedes, jamás se quebrará, pues es algo tan sólido e inquebrantable que he querido que su recuerdo prevalezca en mi por el resto de mi vida, ya sea con canciones, olores, imágenes, objetos, tatuajes o cartas.
No creo estarme aferrando a algo que no pudo ser, más bien creo que he convertido ese dolor en fuerzas para seguir adelante, en coraje para estar bien, en gratitud, amor y empatía.
Gracias por enseñarme tanto, gracias por cuidarme y velar por mi.
Desde el fondo de mi corazón les compartiré mi esencia no por el resto de mi vida, pero sí de mi existencia para que ese lazo se estreche cada vez más conforme transcurren las horas.
«Un día a la vez».